Siglo XI. Esta bella iglesia formaba parte del conjunto de un antiguo monasterio femenino. La iglesia presenta nave única en forma de cruz latina, acabada en un ábside central en la cabecera y con un absidiolo (ábside de menor tamaño) en cada uno de los brazos de la cruz.
La torre-campanario es uno de los elementos más llamativos de la iglesia y a la que se dirige inmediatamente la mirada del visitante. La robustez y solidez de la misma se ve aligerada por las dobles ventanas que se abren en diferentes alturas.
En la iglesia se han conservado dos portadas. La situada a los pies de la iglesia es de medio punto compuesta por varias arquivoltas algunas de las cuales descansan sobre bellos capiteles. La decoración es a base de ajedrezado jaqués y de una serie de bolas, siendo la central una cabeza humana. Lo más representativo es su crismón, esculpido a semejanza del que se encuentra en el atrio occidental de la Catedral de Jaca pero algo más simplificado.
La portada del muro sur, posee un tímpano decorado con rueda adornada de seis grandes margaritas.
La sobriedad del interior la interrumpe una banda de ajedrezado jaqués que recorre los muros y los diferentes capiteles sobre los que se sustentan los fustes de las columnas.
Sobre el crucero se construyó una cámara cuadrangular comunicada con la torre cuya función podría ser el de albergar los objetos de valor del cenobio. Constituye este elemento un hecho singular en Aragón.
El magnífico sarcófago románico de Doña Sancha es una obra cumbre de la escultura medieval aragonesa y actualmente se encuentra depositado en la iglesia de San Salvador y San Ginés ( Benitas) de Jaca.
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