Siglo XII. Pinturas murales siglo XIII. Del exterior de la iglesia destaca su ábside. De estilo románico lombardo, conserva el característico friso de arquillos ciegos y sobre él una galería decorada con los llamados "dientes de sierra".
La iglesia, de nave única, está cubierta, a la manera románica, con bóveda de medio cañón. Tanto la torre como el pórtico han sido añadidos en épocas posteriores.
Sin embargo, el mayor tesoro de esta iglesia son las pinturas murales que cubrían su ábside. Éstas representan a Cristo en Majestad con los Tetramorfos (cuatro evangelistas), la Epifanía y una escena del Martirio de San Vicente (titular de la iglesia). Aquí se pueden contemplar una réplica de las mismas. Para admirar los originales el visitante se deberá desplazar hasta el Museo Diocesano de Barbastro.
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