Siglo XII. El templo, dedicado a Santa María, tiene una extraña planta en la que se advierten dos volúmenes bien definidos: una cámara cuadrada a los pies del templo, de mayor anchura que aquél y la nave propiamente dicha orientada y acabada en un ábside como es habitual. En época posterior se añadieron las capillas laterales y la esbelta torre.
Al parecer el recinto cuadrado de los pies del templo es de mayor antigüedad que la nave. Cubierto por techumbre de madera a dos aguas cuenta con tres puertas, una en cada una de sus fachadas. En dos de esas puertas se pueden observar unos capiteles de estilo arcaico emparentados con los que se encuentran en Obarra y Roda de Isábena.
El ábside es liso a excepción de los dos ventanales: uno en el centro y otra en la zona sur. Bajo la cornisa se conservan una serie de canecillos decorativos.