Los bosques de estos dos pinos en la zona del Pirineo son fruto de las repoblaciones que se realizaron para proteger el suelo de la erosión en aquellos lugares en los que el bosque autóctono había desaparecido generalmente zonas de cajicos (Quercus humilis y faginea).
El pino laricino (Pinus nigra) de un porte de 30 m con corteza grisácea de la cual se desprenden grandes costras gris –plateado. Su óptimo se encuentra entre los 700 y 1500 m por lo que se junta con el pino silvestre conviviendo con él. Su sotobosque lo componen especies como: boj (Buxus sempervirens), senera o guillomo (Amalanchier ovalis), arto blanco o majuelo (Crataegus monogyma), arto (Prunus spinosa), brezo (Erica vagans), brecina (Calluna vulgaris), aliaga (Genista scorpius), erizón (Echinospartum horridun) y tomillo (Thymus vulgaris).
El pino carrasco (Pinus halepensis) de un porte de 25 m de corteza de color claro y tronco que a menudo crece tortuoso. Las hojas son acículas largas de 15 cm, muy finas y flexibles de color verde claro, posee unas piñas alargadas que salen de las ramas por medio de unos pedúnculos. Llega hasta los 800 m de altura por lo que se junta con el pino laricio y el pino silvestre. El pino laricio tiene acículas más oscuras, recias y duras frente a la fineza de las del pino carrasco. El pino silvestre las tiene mucho más cortas y verdes. De las demás coníferas se distingue por tener las acículas en parejas.
En su límite inferior entra en contacto con la carrasca o encina (Quercus ilex).
Dependiendo de su estado de degradación o de su exposición su sotobosque lo formarían especies como boj (Buxus sempervirens), escambron (Rhamnus lycioides), coscoja (Quercus coccifera), sabina negra (Junipherus phoenicea), romero (Rosmarinus officinalis), lentisco (Pistacea lentiscus), aliaga (Genista scorpius)