Hablar de Jaca es hablar del Pirineo y de turismo. Prueba de su larga y dilatada trayectoria son los apelativos que ha ido recibiendo a lo largo del tiempo. Los hay que la denominaron Perla del Pirineo y hay quien afirma sin temor a equivocarse que ésta es la Capital del Pirineo. Lo de capital le viene de antiguo, y es que Jaca fue la primera capital del Reino de Aragón, allá por la Edad Media, cuando los cristianos fueron abandonando los aislados valles pirenaicos avanzando hacia el sur en su reconquista. Actualmente ostenta la capitalidad de la comarca de La Jacetania, nombre derivado de sus primitivos pobladores: los iacetanos.
Perla del Pirineo. No hay más que pasear por sus calles para corroborarlo: Catedral románica, Ciudadela, ayuntamiento renacentista, iglesias de Santiago y el Carmen, recoletas plazas, hermosos parques y jardines… parece que la lista de atractivos de Jaca no tiene fin.
Algo especial tiene que tener la ciudad para que cada año, tanto en invierno como en verano y desde hace ya muchos años, tantos que es considerado como uno de los destinos turísticos más veteranos de Aragón cientos de turistas elijan Jaca para pasar sus días de vacaciones y descanso o adquirir aquí una segunda vivienda.
Sus casi 14000 habitantes empadronados se multiplican por dos, tres, cuatro… en los diferentes períodos vacacionales del año. Jaca es sin duda el barómetro del turismo en el Pirineo aragonés.
La ciudad, situada a una altitud de 820 metros abarca un amplio y extenso término municipal de más de 400 km2 del que forman parte treinta siete pueblos llamados barrios rurales. Son:
Abay, Abena, Acín, Ara, Araguás del Solano, Ascara, Asieso, Astún, Atarés, Badaguás, Banaguás, Baraguás, Barós, Baranguá, Bernués, Bescós de Garcipollera, Binué, Botaya, Caniás, Espuéndolas, Fraginal, Gracionépel, Guasa, Guasillo, Ipás, Jarlata, Larrosa, Lastiesas Altas, Lastiesas Bajas, Martillué, Navasa, Novés, Orante, Osia, Ullé y Villanovilla.
Jaca debe gran parte de su pasado esplendor al rey Sancho Ramírez quien a finales del siglo XI fundó la ciudad, la convirtió en la capital del joven Reino de Aragón y la dotó de una espléndida catedral y de unos fueros y libertades que propiciaron su repoblación y enriquecimiento. El rey impulsó y protegió el Camino de Santiago que a partir de entonces tomó como vía principal la entrada del Somport teniendo como primera etapa importante la ciudad de Jaca en detrimento del paso tradicional por la antigua calzada romana que se adentraba en el valle de Hecho. La entrada de peregrinos propició el aumento del comercio, el intercambio de ideas y pensamiento con la Europa cristiana y la introducción del primer estilo artístico internacional : el románico.
Su catedral, dedicada a San Pedro, erigida a partir del siglo XI es considerada por muchos como la primera catedral románica de la península. De planta basilical dotada de crucero y tres naves muestra tesoros dignos de ser admirados como los capiteles, su techumbre renacentista, el altar mayor o sus diferentes capillas y retablos. En el exterior destacan su atrio principal u occidental con seis figuras de los apóstoles y su bellísimo crismón. El atrio sur, destaca por su portada, sus capiteles y por la “vara jaquesa” unidad de medida utilizada antaño. Aunque actualmente está cerrado por reformas con una previsión de apertura el próximo año 2010, la catedral alberga un interesante museo diocesano catalogado como uno de los mejores del mundo en su género: pintura y escultura medieval.
Otro de los buques insignias del patrimonio jaqués es la Ciudadela. Se trata de un castillo fortaleza construido por mandato de Felipe II en el siglo XVI. Formado por una poderosa muralla pentagonal y foso es la única que queda completa en España siendo uno de los mejores ejemplos de arquitectura militar moderna del país. Su interior alberga, además, el Museo de Miniaturas un interesante y apasionante recorrido por la historia y evolución del ejército mostrado con figuras de soldados de plomo.
Callejear por el casco antiguo de Jaca depara gratas sorpresas como su calle Mayor donde se encuentra el Ayuntamiento de fachada plateresca o la iglesia de San Salvador o San Ginés (“las benitas”) que alberga el sarcófago románico de la infanta Doña Sancha. Desde la calle Mayor el visitante se puede acercar a la iglesia del Carmen de portada manierista y que conserva bellos retablos barrocos en su interior. El peregrino busca la iglesia de Santiago de origen medieval reformada en el siglo XVIII, lugar donde sellar la “compostelana”. Se han conservado además un bello capitel románico del siglo XII y una pila bautismal hispano-árabe de estilo califal. La Torre del Reloj, edificada sobre lo que fuera el Palacio Real conserva unas interesantes ventanas góticas del siglo XV o los restos de la ermita de Sarsa del siglo X trasladados desde la falda del monte Oroel.
Jaca, cuenta también con varios parques y jardines. Tal vez, el más querido y visitado es el que se encuentra en el Paseo Constitución. Su quiosco, las villas de principios de siglo y cercano puente medieval de San Miguel hacen que su visita sea obligada.
Jaca es además deporte y cultura. La estrella de sus diferentes instalaciones deportivas es sin duda su nuevo Palacio de Hielo candidato a convertirse en un referente nacional.
Además de festivales, conciertos, exposiciones Jaca cuenta con un Palacio de Congresos y un calendario festivo de gran interés: La Fiesta del Primer Viernes de Mayo donde se conmemora la victoria del pueblo de Jaca sobre el invasor musulmán, las fiestas patronales de Santa Orosia y San Pedro, el Festival Folclórico de los Pirineos, la Semana Santa, los cursos de verano de la Universidad de Zaragoza… otra vez la lista parece interminable.
Todo ello es mejor conocerlo y vivirlo in situ.
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