Municipio situado a 785 metros de altitud entre los ríos Ésera y Cajigar con cerca de 900 habitantes. Comprende las localidades de Aler, Antenza, Caladrones, Castillo del Pla, Ciscar, Estaña, Pilzán y Purroy.
Llegando a Benabarre nos sorprende en la parte más alta sobre un cerro alargado el castillo. Su origen remonta al siglo XI, cuando fue conquistado por Ramiro I y mando construir el castillo como fortificación defensiva. Al tiempo se construyó una iglesia románica que luego sería gótica y en el siglo XIV Jaime II otorgó el título de conde de la Ribagorza a su hijo D. Pedro y este restauró el Condado de Ribagorza en Benabarre. Posteriormente durante el siglo XVIII las guerras con Cataluña hicieron que el castillo quedara en ruinas. En el siglo XIX se transformó en un fuerte fusilero y actualmente es propiedad del ayuntamiento que lo está recuperando y adaptando para hacer de él un monumento.
Dando un paseo entre sus calles nos sorprenden las fachadas de sus edificios la mayoría de estilo barroco y renacentista como la de los Cambra, la de Arósteguí y las de Virrey Escala Rex. Calles empinadas, con amplios y largos porches nos invitan a describir este municipio. La iglesia parroquial es del siglo XIX y conserva en su interior varias obras de los siglos XI, XIV y XVI.
Aproximadamente de 1 kilómetro del municipio de encuentra la ermita de San Medardo, en un parque merendero que lleva su nombre. La gente de la zona cree que el cerrojo de la ermita tiene carácter milagroso, dicen que quien lo toca recupera la fertilidad perdida. Tiene firma hexagonal y un pozo en su interior.
Las fiestas se celebran para el 8 de junio en honor a San Medardo y se baila El Balls de Palitrocs, un baile tradicional con palos al son de las gaitas.