La Garcipollera es un pequeño valle paralelo al valle del Aragón integrado actualmente en el municipio de Jaca.
El acceso al mismo se realiza a través de Castiello de Jaca cruzando el puente sobre el río Ijuez, río que recorre este bello valle.
Etimológicamente, el curioso topónimo de Garcipollera, podría traducirse como Valle de las Cebollas.
Los pueblos que formaban el valle, fueron tristemente abandonados en la década de los 50 para convertirse en una reserva de caza pasando a ser propiedad del Estado que se encargó de repoblar forestalmente el valle y de introducir ciervos.
El valle estaba formado por los municipios de Bescós y Acín. A su vez, Bescós estaba integrado por los pueblos de Yosa, Bescós y Bergosa y Acín por Villanovilla, Larrosa y el propio Acín.
Tras décadas de abandono y ruina, muchas casas están siendo restauradas e incluso se está creando una pequeña infraestructura turística que permite albergar la esperanza de que este valle siga manteniéndose vivo.
Este valle es el lugar ideal para realizar senderismo o perderse por sus pistas con una bicicleta de montaña. El GR 15, por ejemplo, comunica La Garcipollera con el vecino valle de Acumuer y con el del Aragón.
Sus pueblos, conservan en mejor o peor estado interesantes muestras de arte románico. La más destacada de toda ellas es, sin duda, la iglesia de Santa María de Iguácel, joya del patrimonio aragonés. Durante la Edad Media, este monasterio fue uno de los más importantes del joven Reino de Aragón.
La iglesia, único vestigio del cenobio medieval, conserva además en el interior unas interesantes pinturas murales góticas. En el Museo Diocesano de Jaca se pueden contemplar además una talla de la Virgen así como una bellísima reja, ambas románicas.
Son también románicas las iglesias de Larrosa y Acín y se encuentran en lamentable estado de ruina las iglesias de Bescós y Yosa de Garcipollera.
Este valle, desconocido para la gran mayoría, es sin duda un remanso de paz frente a otro valles más turísticos.