La historia de Berbusa es la de otros muchos pueblos del Altoaragón. Despoblado desde finales de los 50 su población de dedicaba a la ganadería y a la agricultura de subsistencia. Los habitantes de Berbusa eran apodados también como “ carboneros” ya que era la elaboración de este combustible era otra de sus actividades principales.
Las duras condiciones de vida, los estragos de la Guerra Civil, la dura posguerra y un futuro más prometedor en la industrial Sabiñánigo propiciaron que poco a poco sus casas se fueran vaciando y sus calles se quedaran desiertas, sin niños y sin vida.
Hoy, son testigos mudos de esa historia algunas de sus antiguas edificaciones como la iglesia. Todas ellas en un estado ruinoso devoradas prácticamente por la espesa vegetación.
Una ruta señalizada desde Oliván llega hasta aquí por un cómodo sendero. Otro de los accesos parte desde el cercano Susín.